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Estrategias de seguridad física: lecciones de Mike Fiola en Seattle City Light

Según cuenta el blog corporativo Powerlines de Seattle City Light, Mike Fiola lleva desde marzo de 2023 al frente de la seguridad física de la utility como Physical Security Program Manager.

actualizado 09 de agosto de 2026

Estrategias de seguridad física: lecciones de Mike Fiola en Seattle City Light

Su trabajo, lo cuenta él mismo en una entrevista reciente, pasa por coordinar estrategias, sistemas y partnerships para proteger a la gente y la infraestructura: evaluaciones de riesgo, cumplimiento normativo, actualizaciones de seguridad en múltiples sedes y despliegue de tecnologías avanzadas de protección. Lo interesante es que describe cómo lo hace, y ahí es donde un instalador como tú y como yo puede sacar cosas prácticas para el día a día en obra.

Para qué nos sirve a los que picamos pared

Vale, vamos a aterrizar esto. Seattle City Light es una utility seria, mueve tensión y mueve activos críticos, y han puesto a un tío a coordinar exactamente lo que nosotros nos encontramos en cualquier proyecto eléctrico o de control de accesos: la seguridad no es "poner una cerradura y ya está", sino un programa entero. Fiola habla de alinear necesidades operativas con prácticas defendibles, o sea, con cosas que se sostienen si alguien te las audita. Muchos de nosotros, curarse en salud, lo acabamos entendiendo a base de que el cliente nos llame a las dos semanas porque una puerta que no registraba quién pasaba ahora tampoco registra quién se fue. La pregunta no es si tu cliente quiere cámaras, es si tiene un plan detrás de las cámaras.

Lo que se puede copiar de su forma de trabajar

Fiola menciona tres palancas que nos sirven en obra: evaluaciones de riesgo por sede, obligaciones de compliance y actualización de tecnología protectora. Traducido a nuestro idioma: antes de tirar línea y meter cable, siéntate a pensar qué pasa si falla cada punto del sistema. La prensa especializada del sector lleva días insistiendo en que la mayoría de accesos no autorizados no nacen de un crowbar en la ventana, sino de un ex-empleado cuya tarjeta nunca se dio de baja o de un visitante que se cuela en un cuarto que nadie marcó como crítico. NIST lleva lustros publicando el principio de mínimo privilegio: cada persona entra solo donde su trabajo lo exige, ni un metro cuadrado más. En una oficina se aplica fácil; en una nave industrial con tres puertas, un portón y un muelle de carga, la cosa se complica, y por eso un programa como el de Fiola se obsesiona con los informes y los logs, que son los que te salvan cuando alguien te pregunta "quién abrió eso a las tres de la mañana".

El consejo de oro

Si estás montando un control de accesos esta semana, antes de hacer la primera perforación en el falso techo, haz una foto del estado actual de cada puerta, registra qué credenciales van a circular y deja por escrito una política de baja de tarjetas. Cuando entregues el proyecto, lo que dejas en el cuarto de racks vale tanto como lo que se ve en la obra: una base de datos limpia de usuarios y un log funcionando son la diferencia entre un sistema defendible y uno que solo abre y cierra puertas.

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