camipled.

Electricidad segura y tecnología LED eficiente

Sensores magnéticos en puertas desalineadas: ajuste rápido
Охранные сигнализации

Sensores magnéticos en puertas desalineadas: ajuste rápido

Llega el aviso a primera hora: zona 3 en avería, la alarma se dispara sola, el cliente ya está que no puede con la cosa.

Te plantas delante de la puerta de entrada, te agachas para mirar la zona del contacto, y ahí lo ves claro como el agua: el imán está dos o tres milímetros desalineado respecto al reed del marco. La madera ha cedido con el calor del verano, las bisagras se han vencido un pelo, y el contacto lleva días registrando aperturas fantasma que no son tales.

Esto lo vemos a diario en obra, sobre todo en puertas de madera maciza que llevan dos veranos sufriendo el aire a tope, o en puertas blindadas de obra nueva donde el instalador anterior no se molestó en comprobar las holguras con metro en mano. Vamos a verlo paso a paso, sin perder media mañana en otras cosas: cómo diagnosticamos la desalineación, cómo nivelamos el contacto con separadores o cuñas, cuándo conviene reposicionar reed e imán, y cuándo, directamente, hay que pasarse a un contacto de gran apertura.

Diagnóstico del fallo: por qué el relé reed pierde la conexión

Un contacto magnético de superficie son dos piezas y nada más. Por un lado, un relé tipo reed switch metido dentro de una ampolla de cristal sellada, dentro de una carcasa de plástico que se atornilla o se pega a la superficie. Por el otro, un imán permanente que se instala en la parte opuesta, también con su propia carcasa o simplemente encapsulado en una pieza de plástico inyectado.

El funcionamiento es bien fácil de entender. Cuando las dos piezas están alineadas y a la distancia adecuada, el campo magnético del imán cierra los contactos internos del reed, los dos hilos metálicos que están soldados dentro del cristal. En ese momento el circuito eléctrico del panel se cierra, la zona marca cerrada y todo el mundo está tranquilo. Cuando abres la puerta y el imán se aleja, el campo deja de actuar sobre el reed, los contactos se separan por su propia elasticidad, y la zona abre. Sin electrónica complicada, sin microcontroladores, sin nada que se pueda desprogramar.

Ahora bien, aquí hay una decisión importante que condiciona el comportamiento de toda la instalación: la práctica habitual y más robusta es colocar el reed en el marco fijo y el imán en la hoja móvil. ¿Por qué esta preferencia? Porque el marco no recibe portazos directos, no vibra con el uso diario y no sufre los golpes que sí recibe la hoja. Si montas el reed en la hoja y el imán en el marco, cada cierre brusco manda una vibración considerable al cristal del reed, lo que acelera el desgaste de la ampolla y multiplica el riesgo de falsos contactos con el tiempo. Eso no significa que sea imposible hacerlo al revés en situaciones concretas —por ejemplo, cuando el cableado solo llega cómodo a la hoja—, pero entonces hay que ser consciente de que el componente más delicado queda expuesto a los golpes y conviene reforzar la protección contra vibraciones con tacos elásticos o amortiguadores de cierre.

La práctica más robusta: reed en el marco fijo, imán en la hoja móvil. Invertirlo no es un error automático, pero sí una fuente habitual de averías si no se toman medidas adicionales para proteger el cristal del reed.

¿Qué pasa cuando hay desalineación? Justo lo que comentaba al principio: el reed no tiene un comportamiento estable. A veces la zona marca ok, a veces marca avería, y si el viento cierra la puerta de un portazo o un niño se cuelga del pomo, pum, salta la alarma sin venir a cuento. Y aquí entran las distancias que marcan los fabricantes, que tienes que tener claras antes de tocar nada.

En modelos comerciales habituales, como el Satel S-4, la distancia de cierre (make distance) está fijada en 18 mm y la distancia de ruptura (break distance) en 28 mm. Traducido a obra: el imán tiene que estar a menos de 18 mm del reed cuando la puerta está cerrada para que el contacto cierre de forma estable. Cuando la puerta se abre y el imán se aleja a más de 28 mm, el reed se libera y la zona abre. Entre 18 y 28 mm estás en tierra de nadie, en esa zona gris donde el comportamiento del reed deja de ser fiable, y ahí es donde se cocinan las falsas alarmas que te avisan un sábado a las tres de la mañana mientras el cliente duerme y tú quieres seguir durmiendo.

Si tienes la zona en una rampa de 3 a 5 mm por culpa de una puerta que ha cedido levemente, el reed funcionará en algunas posiciones de cierre y en otras no. Eso es justo lo que ves en el histórico de la central: una zona que se cae y se levanta sin patrón claro. Y casi siempre, si miras la carpintería con calma, encuentras la causa física a simple vista.

Nivelación física mediante separadores y cuñas de ajuste

La primera intervención que hacemos sobre la obra, antes de plantearnos cambiar nada, es nivelar. Y nivelar en el sentido literal: igualar el plano del reed y el plano del imán para que ambas piezas se enfrenten a la misma altura cuando la puerta está cerrada.

El procedimiento es bien simple. Coges una regla metálica o un metro, te plantas de cuclillas delante de la puerta cerrada, y mides la diferencia entre la cara exterior del marco y la cara exterior de la hoja, justo por la zona donde está colocado el contacto. Si te encuentras con un resalte de 3 mm, vas al cajón de separadores, sacas uno de 3 mm, y lo colocas debajo de la pieza que quede en el plano más bajo, para que ambas se enfrenten a la misma altura. Si la diferencia es de 2 mm, mismo cuento con un separador de 2 mm. Y si te toca una obra donde no hay separadores de kit a mano, una cuña de plástico, un trocito de metacrilato bien cortado al inglete o incluso un taco de madera lijado a medida te salva la papeleta.

Una pequeña tabla con lo que solemos usar en obra:

Pieza a elevarMaterial habitual del separadorEspesor típico
Base del reed (carcasa)Plástico, PVC o metacrilato3,3 mm
Base del imánPlástico inyectado o madera3 mm
Puerta muy vencidaCuña de plástico en rampaVariable

Hay un detalle que a veces se nos pasa por alto y que en obra nos arregla más de un disgusto: la decisión de qué pieza elevar no responde a una regla fija, sino que depende de cuál de las dos esté asentada en el plano más bajo. Si la moldura del marco hace resalte respecto a la hoja, y la diferencia viene del lado del marco, levantas el reed con el separador para que suba hasta el nivel del imán. Si el problema es que la hoja sobresale más que el marco, levantas el imán. Lo que importa es que ambas queden enfrentadas a la misma altura, en planos lo más paralelos posible. No hay una regla de "siempre levantar una u otra pieza"; lo que manda es la geometría concreta de esa puerta. Suena obvio, pero cuando llevas tres puertas con la misma avería a las once de la mañana y el café ya se te ha enfriado en la furgo, el cerebro te pide ir rápido y te puede jugar una mala pasada.

Otro apunte que me llevo aprendido a base de dolores de cabeza: si el marco es metálico ferromagnético, poner el separador no es opcional, es obligatorio. El campo magnético del imán se cierra a través del propio metal del marco en lugar de actuar sobre el reed, y el contacto deja de funcionar aunque las dos piezas estén a un milímetro de distancia. Por eso los kits comerciales como el Satel S-4 traen separadores dedicados: 3,3 mm para la base del reed y 3 mm para la base del imán, pensados para que el campo magnético trabaje en las condiciones que el fabricante ha medido en laboratorio. Si te toca un marco metálico y te curas en salud, dale algo más de vuelo al separador y luego confírmalo con multímetro, como te cuento más abajo.

Antes de comprar separadores sueltos, mira en la caja del propio contacto magnético. La mayoría de modelos ya traen sus alzadores dedicados, pensados para que el campo trabaje en las condiciones que el fabricante ha verificado. Te ahorras una ida al almacén y un disgusto con el imán que no llega.

Reposicionamiento estratégico: marco fijo frente a hoja móvil

Cuando los separadores no son suficientes para salvar un desnivel fuerte, o cuando la posición original del contacto no tiene sentido por dónde pasa la canaleta o por dónde está la cerradura, lo que toca es mover las piezas. Y aquí vuelve a aparecer la recomendación de la que hablábamos antes: como norma general, reed en el marco fijo e imán en la hoja móvil. Si al llegar a una obra te encuentras un montaje al revés y la geometría permite corregirlo, cámbialo. No lo dejes así solo porque ya estaba, porque lo que tienes delante es una fuente de averías recurrentes.

Hay varias posiciones posibles sobre una puerta, y conviene tenerlas en mente a la hora de decidir dónde recolocar el contacto:

1. Lateral superior, lado de las bisagras: la posición más habitual en puertas de entrada residenciales. Reed en el marco, imán en la hoja, en la parte alta del lateral próxima al cabecero. Es la que mejor aprovecha la holgura natural entre marco y hoja.

2. Lateral superior, lado de la cerradura: cuando el lado de las bisagras no tiene sitio porque hay un cerradero embutido o el mecanismo del resbalón complica el montaje. Mismas reglas, pero hay que vigilar que el bombillo no interfiera con el reed al cerrar.

3. Lateral inferior: útil cuando los laterales están saturados o cuando la cerradura ocupa mucho espacio. Funciona bien, pero hay que evitar ponerlo donde el marco tenga burlete elástico, porque el burlete puede empujar al reed y falsearlo.

4. Cabecero superior, en puertas correderas o batientes con marco superior accesible: opción menos estética pero muy fiable en carpintería metálica, donde el cabecero es un perfil grueso y rígido que no se mueve.

5. Suelo o canto inferior: opción residual, reservada a puertas basculantes de garaje o puertas metálicas industriales. Funciona, pero exige sellar bien el reed contra la humedad.

A la hora de reposicionar, fíjate en dos cosas que parecen básicas pero que se nos van al traste cuando vamos con prisas: que ambas piezas queden en planos paralelos (no sirve de nada que estén a la misma altura si una está más afuera que la otra, porque la distancia entre sus caras activas se dispara), y que ambas queden sobre superficies rígidas. Pegar el reed sobre una moldura decorativa de DM o sobre una tapa de registro que vibra cada vez que alguien pasa por delante es asegurar el falso contacto.

Si la carpintería no te ayuda, instala un pequeño soporte de aluminio o un taco de nylon atornillado al marco, y sobre ese soporte monta el reed. Es una solución poco estética, pero funcional desde el día que la haces. Y cuando la cosa se pone seria, mejor funcionando y discreta que bonita y saltando a las tres de la mañana del sábado.

Si al recolocar ves que el cableado tiene que cruzar el marco en un sitio comprometido, opta por cable de superficie con taco y grapa a distancias regulares. Tirar línea por dentro del marco para esconder el cable es tentador, pero si más adelante hay que cambiar el contacto te vas a acordar del día que mandaste el cable por dentro. Curarse en salud por fuera, que el cable se puede pintar y queda disimulado sin riesgo para futuras intervenciones.

Alternativas técnicas: cuándo instalar contactos de gran apertura

Llega un momento en la vida de todo instalador en el que se encuentra una puerta que ya no tiene arreglo físico posible. La carpintería se ha vencido del todo, las bisagras están pasadas, el marco se ha descentrado respecto a la hoja, y por más separadores que pongas no consigues que el reed trabaje dentro de su ventana útil. En esos casos, la solución no es tirar más apaños: toca cambiar de componente.

Entran en juego los contactos magnéticos de gran apertura, los conocidos en el sector como wide gap. Son piezas específicamente dimensionadas para trabajar con separaciones mucho mayores entre el reed y el imán. Donde un modelo estándar cierra a 18 mm y rompe a 28 mm, un modelo wide gap puede ofrecer distancias de make de hasta 50 o 60 mm, dependiendo del fabricante y del modelo concreto. Esto amplía considerablemente la ventana operativa: si el desnivel entre marco y hoja es de 30 o 35 mm, un contacto estándar no cerrará nunca de forma fiable, pero un wide gap sí puede mantener el circuito cerrado en esas condiciones.

Eso sí, hay que entender bien qué significa esta tolerancia ampliada. Un wide gap no convierte cualquier desastre de carpintería en una instalación perfecta; lo que hace es desplazar hacia arriba el umbral de make y break, de modo que separaciones que en un contacto estándar caen en zona gris quedan ahora dentro del margen operativo. Pero sigue siendo un sensor con un rango finito: si la separación real supera la distancia de make especificada por el fabricante, el wide gap tampoco cerrará. Y si la puerta se ha vencido hasta el punto de necesitar uno, tienes un problema estructural detrás que conviene atajar. La carpintería está fatigada, las bisagras probablemente estén pasadas, y tarde o temprano vas a tener un cierre mecánico irregular que va a fallar de todas formas. Lo correcto es avisar al cliente de que la solución wide gap es un recurso operativo mientras se acomete el ajuste real de bisagras, marco o puerta.

Algunos detalles que conviene tener en cuenta antes de decidirte por un wide gap:

  • Superficie metálica: en puertas con marcos de acero o con refuerzos ferromagnéticos, el wide gap solo funciona si acompañas la instalación con separadores no magnéticos entre el marco y el reed. El metal sigue atrayendo el campo y anulando la lectura por mucho que aumente la distancia nominal del componente.
  • Cableado: los modelos wide gap comerciales suelen venir en configuración cableada con dos hilos, exactamente igual que los estándar. Si tu panel ya estaba pensado para zonas cableadas, no tienes que tocar nada en la central, solo sustituir el contacto.
  • Margen operativo: el wide gap no te exime de respetar el plano paralelo entre reed e imán. Si las piezas quedan perpendiculares o en ángulo raro, vuelves a la zona gris y vuelven las falsas alarmas igual que con el estándar.
  • Coste y disponibilidad: el wide gap comercial suele ser algo más caro que el estándar en catálogo, aunque la diferencia no es dramática en términos absolutos. Antes de pedirlo, confirma con el mayorista que tienen stock del modelo que necesitas, porque no todas las referencias están disponibles con entrega rápida.

Como criterio rápido de decisión, esta tabla resume lo que aplicamos en obra cuando nos plantamos delante de la puerta y el cliente está esperando:

SituaciónSolución recomendadaNotas
Desnivel de 1 a 3 mm entre marco y hojaSeparador de 3 mm bajo la pieza más bajaLo primero que probamos; barato y rápido
Desnivel de 3 a 6 mmSeparador más grueso o cambio de posición lateralRevisar paralelismo entre ambas piezas
Puerta vencida, separación mayor de 6 mmContacto wide gap (make hasta 50-60 mm)Avisar al cliente: revisar bisagras y carpintería
Marco metálico ferromagnéticoSeparador no magnético obligatorio, sea cual sea la distanciaEl metal cierra el campo magnético si no hay separación

Verificación de continuidad y estabilidad del circuito

Una vez que tienes el reed y el imán en su sitio, el último trabajo del día es verificar que el conjunto se comporta como tiene que comportarse. Y aquí no nos fiamos de la pinta que tenga ni de que el panel marque ok de momento: se comprueba con multímetro, en modo continuidad o en modo resistencia, según como te manejes mejor con tu aparato.

El procedimiento es el mismo que repetimos en cada intervención, da igual la marca del contacto. Primero, desconecta la zona del panel o pon la zona en bypass desde el teclado, para que no te estés comiendo sirenas mientras trabajas con las manos en el contacto. Segundo, con la puerta cerrada y el imán frente al reed, pones las puntas del multímetro en los dos hilos del contacto. Si el reed está bien cerrado, tendrás continuidad: el multímetro pita o marca una resistencia muy baja, prácticamente cero. Tercero, abres la puerta y separas el imán unos centímetros. En ese momento el multímetro debería marcar circuito abierto, sin pitido y resistencia infinita o, como mínimo, lectura muy alta. Si en cualquiera de los dos pasos la lectura no es la esperada, tienes el problema a la vista.

Lo que nos indica cada lectura del multímetro:

  • Pita con puerta cerrada y deja de pitar al abrir: comportamiento correcto, el reed trabaja dentro de su margen. Instalación lista para entregar.
  • Pita siempre, abra o no la puerta: reed pegado o imán demasiado cerca. Hay que alejarlo o revisar que no haya otro campo magnético potente en la zona: transformadores, motores cerca, altavoces de portero a menos de veinte centímetros.
  • Nunca pita, ni con la puerta cerrada: el reed no cierra, el imán no llega a la distancia de make, o el cableado tiene un falso contacto. Revisar primero las conexiones en el bornes y luego la distancia entre las piezas.
  • Pita intermitentemente: reed con sensibilidad degradada por edad o, lo más frecuente, separación entre reed e imán justo en la zona gris entre los valores de make y break. Poner separador o reposicionar la pieza que quede más baja hasta que la lectura sea estable.

Después de la comprobación estática con la puerta cerrada y abierta, haz una prueba dinámica: cierra la puerta varias veces con normalidad, dale un par de portazos suaves y comprueba que el panel no registra eventos fantasma. Si con el portazo salta la alarma, el contacto está trabajando en el límite y necesitas un poco más de margen: un separador adicional, medio milímetro de reposicionamiento o, si ya estás al límite de lo que la geometría permite, dar el salto al wide gap.

Último detalle: anota en el parte de intervención las distancias reales que has medido entre reed e imán con la puerta cerrada, el espesor del separador que has colocado y la lectura de continuidad que te ha dado el multímetro. Cuando vuelvas a esa instalación dentro de seis meses o un año —y volverás, porque la madera sigue trabajando con los cambios de temperatura y humedad—, tener esas notas te ahorra repetir todo el diagnóstico desde cero. Media hora de documentación hoy te ahorra una mañana entera de búsqueda de la avería mañana.

El multímetro no miente. Si la lectura de continuidad no es estable con la puerta cerrada, el problema está ahí, da igual lo que te diga el panel o lo bien que parezca el montaje a simple vista. Confía en el instrumento, no en la intuición.

Con esto tienes el flujo completo de trabajo: diagnostica la desalineación midiendo distancias reales, nivela con separadores o cuñas ajustando la pieza que quede más baja según la geometría de tu puerta, reposiciona si el desnivel es superior a lo que los alzadores pueden salvar, monta un wide gap cuando la carpintería no dé más de sí, y verifica siempre con multímetro antes de cerrar el parte. No hay trucos secretos ni atajos: es método, paciencia y un buen par de rodilleras para esas horas a cuclillas delante de la puerta.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se dispara la alarma si la puerta está cerrada?
Probablemente el imán y el reed están desalineados o fuera de su distancia operativa, situándose en una zona gris donde el contacto no cierra de forma estable.
¿Es mejor poner el sensor en la hoja o en el marco?
Lo más recomendable es colocar el reed en el marco fijo y el imán en la hoja móvil para proteger el cristal del reed frente a las vibraciones y golpes del uso diario.
¿Cómo puedo solucionar un desnivel de pocos milímetros en la puerta?
Debes nivelar ambas piezas utilizando separadores o cuñas bajo la base de la pieza que quede en el plano más bajo, asegurando que el reed y el imán queden enfrentados a la misma altura.
¿Cuándo debo usar un contacto magnético de gran apertura?
Se deben utilizar cuando la carpintería está muy vencida y la separación entre el imán y el reed supera los límites de un modelo estándar, impidiendo un cierre fiable.
¿Cómo compruebo si el sensor magnético funciona correctamente?
Utiliza un multímetro en modo continuidad o resistencia sobre los hilos del contacto; debe marcar continuidad con la puerta cerrada y circuito abierto al separarse el imán.

No te lo pierdas